Lindberg y los ruidos de la chatarra – 08.06.2016 – LA NACION

Lindberg y los ruidos de la chatarra
El Esamble Modern de Alemania estrenará mañana, en el Teatro Colón, Kraft, obra clave del compositor finlandés basada en percusión de metales y en la espacialización del sonido; se oirá también una pieza del argentino Marcos Franciosi

Jorge Luis Fernández PARA LA NACION Miércoles 08 de junio de 2016

La prestigiosa agrupación alemana actuará con la Filarmónica de Buenos Aires

La prestigiosa agrupación alemana actuará con la Filarmónica de Buenos Aires. Foto: LA NACION / Teatro Colón

Un favorito de la escena clásica contemporánea, el finlandés Magnus Lindberg, se inició como compositor bajo la tutela de Vinko Globokar, figura clave de la avant-garde europea, y desde entonces se las ingenió para colar ese espíritu personalista en los estrictos márgenes de la música académica (un logro que le significó el puesto de compositor residente de la Filarmónica de Nueva York, de 2009 a 2012, y la Filarmónica de Londres, de 2014 al presente). Establecido en París al despuntar los 80, Lindberg continuó sus estudios con el compositor espectralista Gérard Grisey y pasó por el célebre Ircam, el instituto de investigaciones electroacústicas fundado por Pierre Boulez en 1970.

Consolidado en una búsqueda sistémica, mediante algoritmos de computadora (con concesiones a la tonalidad desde mediados de los 90), tras la experiencia parisina Lindberg pasó un tiempo en Roma, donde adquirió un nada culposo placer por la canción romántica italiana, y en la ex Berlín Occidental. Fue en la discoteca berlinesa Dschungel, durante los años previos a la caída del Muro, donde Lindberg descubrió un nuevo mundo: jóvenes que bailaban al son de Karlheinz Stockhausen; las salvajes performances de Einstürzende Neubauten, batiendo metales y taladrando el piso del escenario.

El rock industrial de los Neubauten tuvo enorme impacto en el finlandés, que en 1985 terminó una composición para orquesta y ensamble amplificado que incorporaba la percusión de chatarra hallada en basurales. Aquella composición, Kraft, no sólo catapultó su carrera sino que sigue siendo su pieza más célebre. Mañana, la obra verá su estreno latinoamericano en la Sala Principal del Teatro Colón, como parte del ciclo Colón Contemporáneo; el programa estará a cargo de la Filarmónica de Buenos Aires y el prestigioso Ensemble Modern (Alemania), e incluye Expo, del mismo compositor.

“La escena de música alternativa era muy fuerte en Berlín durante los 80”, recuerda Lindberg, en diálogo con LA NACION vía Skype. “Sonaba rock, pero no era la clase de rock a la que yo estaba acostumbrado. Los grupos usaban objetos industriales, eran ruidosos, nada de lo que hacían era tonal. Esa escena me demostró que era posible hacer algo totalmente distinto en música.”

Paralelamente, mientras Lindberg absorbía la música del under berlinés, el Festival de Helsinki le encargó la composición de un concierto para piano. “Pero todos esos sonidos, increíbles y extraños, me llevaron por otro camino, que derivó en la composición de Kraft“, dice el compositor. “Otro aspecto importante de Einstürzende Neubauten era la amplificación. De ellos tomé la idea de amplificar un grupo de instrumentos para que el sonido se diluya en la sala.”

Aparte de la amplificación y la percusión de metales (como dato de color, la composición establece que cada ensamble debe buscar chatarra en el lugar específico donde se ejecutará la obra), Kraft se destaca por su espacialización sonora, un aspecto que Lindberg admite haber tomado de Stockhausen. “Por momentos, la sección de bronces y los cuatro piccolos deambulan entre la audiencia -explica-. Durante la composición estuve muy influido por la música de Stockhausen; él fue el maestro de la utilización del espacio en la sala de conciertos. En aquella época yo solía interpretar Kontakte, su obra para piano, percusión y cintas”, añade Lindberg, al tiempo que recuerda su pasado como pianista. “La belleza del sonido desplazándose en el ambiente fue una fuente de inspiración para mí”.

Ciertamente, los pasajes más voluptuosos de Kraft y obras posteriores como UR o Joy no sólo cuentan (como siempre notó la crítica) con ritmo stravinskeano, sino que evocan facetas del compositor alemán, en especial Ylem y Trans. “¡Fantástica! ¡Amo esa pieza!”, exclama apasionado sobre esta última. “Hay una conexión, y esa libertad para usar sonidos se combina con una estructura donde todo ha sido cuidadosamente ordenado, incluso las partes que parecen improvisadas. Pasé más de un año escribiendo el software con el que habría de componer Kraft; fue con la primera computadora personal fabricada por Apple.”

A menudo, la rigurosidad de Lindberg contrasta con la cualidad evocativa de títulos como Marea o Corrente. Para el finlandés, en cambio, los títulos son una pequeña ventana para que el oyente asome con curiosidad a la obra. “Así, por ejemplo -explica-, Joy (1990) pertenece a una época en que estaba especialmente interesado en las texturas, mientras que en Graffiti (2009) mi interés pasaba más bien por trabajar con bloques sonoros.”

Expo, la otra obra del finlandés que se presentará mañana, fue compuesta para iniciar la temporada 2009 de la Filarmónica de Nueva York y muestra el renovado interés de Lindberg por incorporar tonalidad en su música. Esta etapa se inicia con el Trío para clarinete, de 2008, y, señala el compositor, “la intención es circular entre la atonalidad y la tonalidad, sin preconceptos.”

Antes que Kraft, a instancias del trombonista Vinko Globokar, Lindberg compuso en 1982 Tendenza, una pieza fundamental de su carrera, su primer trabajo con grandes clusters de sonidos. En los 70, Globokar y su grupo New Phonic Art aportaron ideas de experimentación e improvisación inusuales para la escuela del Ircam, y Magnus se vuelve más que elocuente al evocar al músico francés.

“Estudiar con Vinko en París fue una de mis mejores experiencias -declara-. Yo llegaba de Finlandia recién graduado como compositor, y él me enseñó a no quedar sujeto a ningún dogma. Se sentía libre del dodecafonismo y las enseñanzas de Boulez, creía que cada artista debe seguir sus ideas.”

Lindberg expresa esa libertad cuando se le pregunta sobre su inclusión en el espectralismo, corriente que desde los 70 predomina en el ámbito contemporáneo: “Comparto el supuesto de que el sonido y el color, el sonido y las armonías, son mutuamente inclusivos -dice sobre la base del espectro sonoro-. Pero no me identifico con quienes buscan el detalle más intrincado, el componente espectral más microscópico. La razón es que me gusta la música rápida y trabajar en esa dirección, con microintervalos, es un problema.”

En lo único en que confía plenamente Magnus, aunque no lo diga, es en el sistema. A lo largo de la conversación, ambas voces debieron sortear los diversos obstáculos de Skype, desde delay y sentencias fragmentadas hasta el silencio absoluto. “Viene y va; es así Skype -dice el finlandés, como excusándolo-. Al final del día, lo más fascinante para mí es la gramática musical, y cómo la gramática dicta todo. Mi desafío es permanente: buscar nuevas posibilidades, extender el vocabulario.”

Ensemble Modern

Mañana, a las 20, en el Teatro Colón

Programa: Kraft y Expo, de Magnus Lindberg; Runaround, de Vito Zuraj, y Madrigal n° 3, de Marcos Franciosi

Lindberg y los ruidos de la chatarra – 08.06.2016 – LA NACION

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s