Diario de Cuyo – "Hay que ocuparse de formar al público"

09/06/2016  PABLO SARAVÍ///VIOLINISTA
“Hay que ocuparse de formar al público”
El concertino de la orquesta del Teatro Colón tocará mañana en el Auditorio con la Sinfónica de la UNSJ. Antes, habló con DIARIO DE CUYO. Violeta Marcovich – Diario de Cuyo

Comenzó a tocar el violín a los 11 años. Estudió con grandes maestros de la música y hace 30 años es el concertino de la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, cuerpo estable del Teatro Colón. El reconocido músico Pablo Saraví actuará mañana como solista en el Auditorio Juan Victoria junto a la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional de San Juan. No es la primera vez que estará en la prestigiosa sala, pero sí la primera que logre actuar con la orquesta local. ‘Me gusta tocar como solista, me mantiene en forma tener que estudiar y prepararme y estas ocasiones me sirven para conocer nuevos públicos y trabajar con las provincias. Son pocos los días, pero el intercambio es muy fuerte’, dice a DIARIO DE CUYO el destacado violinista, quien se ha presentado en importantes escenarios del mundo. Paralelamente desarrolló una carrera como investigador del arte de la luthería que lo llevó a escribir tres libros sobre esos maestros que dieron vida a los más selectos instrumentos.

-¿Hay que acercar la música clásica a la gente, o que el nuevo público vaya a donde suele interpretarse?
-La música académica, como toda música, pertenece a una sociedad y a una estética social de ese lugar. Antes no estaban tan diferenciadas la música clásica de la popular, en algún momento hubo más separación por cierto academicismo. Lo que yo creo es que la gente debe tener una cierta instrucción para escuchar mejor (la música clásica), pero eso se hace desde distintos lugares, por ejemplo desde los colegios o conciertos didácticos. Tanto en los conciertos o como en otras manifestaciones, por ejemplo deportivas, si una persona que va un partido de fútbol o de rugby, si no conoce nada del juego sólo verá personas moviéndose pero no entienda nada. Por eso los conciertos didácticos en los que se explica y se hacen ejemplos musicales, claro, sirven para atraer público. Hay que ocuparse de formar al público.
Tiene que ser una política cultural. De todas maneras todas las manifestaciones artísticas de cierto grado de elaboración tienen que tener un acompañamiento en la política cultural, también la pintura o la escultura.

-¿Osea, todo es cuestión de formación?
-La música clásica tiene cierto grado de elaboración, que si las personas no están acostumbradas es como llevarla a un restaurante de cierto nivel a una persona que nunca comió más que hamburguesas. Seguramente lo va a disfrutar pero no en el mismo grado que podría. Es bueno que tenga una formación, igual que haya gente que pueda acercarse espontáneamente y eso está muy bueno, pero también es una tarea de difusión que no siempre está.

-¿Cuál es la situación en Argentina en cuanto a la preparación del público?
-La formación de público en Argentina ha ido creciendo por el lado de las orquestas escuela y de integrar a grupos más carenciados a la música. Aunque no es el principal fin de estos proyectos, se está acercando más público porque los padres, amigos, tíos de los integrantes empiezan a conocer un mundo musical que no le presentan todos los días en los medios. Hace 10 o 15 años hubo con estos planes un crecimiento. Tal vez no se encontraron los caminos como para que eso crezca más como en otros países. La Argentina tuvo un nivel cultural mucho más alto hace tres o cuatro décadas que después bajó, justamente por falta de políticas orientadas, no es por echar la culpa a un gobierno, fueron varios los que se ocuparon de mantener lo que había.

-Estar en el Colón, ¿es el mejor lugar donde uno puede estar?
-Sí, como es un teatro que tiene un gran presupuesto para la música, ballet y ópera, realmente es el lugar de elite de la república. Igual el Colón tiene políticas de que no todos los conciertos sean pagos, ni caros, y hay una serie de abonos, por ejemplo para jóvenes, que se venden muy bien. La idea es no bajar el nivel del espectáculo, sino que la gente se acerque y sentirlo como propio.

-Además toca en la Orquesta Mundial por la Paz…
-Sí, se inauguró en 1995, en el cincuentenario de las Naciones Unidas, estuve en la primera presentación en Ginebra, que fue maravillosa; y soy uno de los dos artistas que estuvieron en todos los conciertos que hizo la orquesta desde entonces en distintas ciudades. Cada dos años tocamos en grandes ocasiones que tienen que ver la conmemoración de fechas bélicas o cuestiones para reflexionar profundamente. La primera fila de violines somos todos concertinos de grandes orquestas del mundo y los demás son solistas de esas orquestas, es un lujo.

-Hay quiénes lo presentan como el mejor violinista argentino. ¿Qué opina del título?
-No, no; no me gustan las comparaciones, porque hay otros grandes violinistas en la Argentina, que por ahí tienen cosas que yo no tengo. Somos varios los buenos violinistas profesionales, puede que yo esté entre los de más experiencia porque tengo más carrera hecha, y estudié con grandes maestros; pero es como cuando estaban Maximiliano Guerra y Julio Bocca, y preguntarse quién es el mejor. Es difícil decir esas cosas.

Diario de Cuyo – “Hay que ocuparse de formar al público”

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