Chau Lopérfido | Nuestras Voces

Chau Lopérfido
Por Laura Manfredi | 15 de junio de 2016
A pesar de las amenazas de bomba sufridas en la ex-ESMA, ayer por la tarde se inauguró la Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos: un espacio en donde se presentarán diversas propuestas para exigir la renuncia del ministro Darío Lopérfido.

La casa de la Militancia – H.I.J.O.S. está preparada. Alrededor de 100 sillas están en el centro del salón: cada una de ellas con el retrato de un joven desaparecido colgado en su respaldo. Enfrente, una mesa que hace de escenario, sin olvidar la horizontalidad que los representa. De las paredes cuelgan banderas que actúan como biblias: “Juicio y Castigo”, “Basta de amenazas”, “Defendamos la educación pública” y, acompañado de un enorme mapa de la argentina, la leyenda “Consolidemos un país con memoria, verdad y justicia”.

Jóvenes, adultos, referentes de la cultura y de la militancia comienzan a acercarse al lugar. Los asientos ya no alcanzan. Un gran termo de café los recibe para intentar apaciguar el frío que corre por los pasillos del Espacio Memoria y Derechos Humanos, ex –ESMA, uno de los principales centros clandestinos de detención, tortura y exterminio que existieron en el país durante la última dictadura cívico-militar.

Allí mismo, y no por casualidad, decidieron reunirse los organismos de Derechos Humanos y representantes de la cultura porteña para inaugurar la Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos, con una clara consigna: Lopérfido renunciá YA.

Un repudio contundente

La Mesa la integran los doctores Raúl Eugenio Zaffaroni, Luis Hipólito Alén, Pablo Llonto y Eduardo Tavani , el cantautor Víctor Heredia, el Secretario General de la Unión de los Trabajadores de la Educación (UTE) Eduardo López, el biólogo Alberto Kornblihtt, los directores y dramaturgos Claudio Tolcachir y Juan Pablo Gómez, el director Javier Diment, Emiliano Samman, Silvina Busetti, Marcela Flores y Federico Ramón de la EMAD. La Asociación Argentina de Actores y la Asamblea de Estudiantes de la Tecnicatura de Música Popular de Madres Línea Fundadora.

Además, participan los organismos de Derechos Humanos: Madres de Plaza de Mayo Línea Fundadora, Abuelas de Plaza de Mayo, H.I.J.O.S Capital, la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), la Asociación Buena Memoria, la Asociación de Familiares y Compañeros de los 12 de Santa Cruz, Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, la Liga Argentina de los Derechos del Hombre (LADH), el Servicio de Paz y Justicia (SERPAJ) y  artistas y trabajadores de la cultura de la Ciudad de Buenos Aires.

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La lista es interminable, y abarca a importantes referentes de diversos sectores que exigen la renuncia del ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, quien, en una entrevista con el jefe de redacción de Noticias, Edi Zunino, dijo: “No tengo ningún inconveniente en decirlo: en la Argentina no hubo 30.000 desaparecidos, fue una mentira que se construyó en una mesa para obtener subsidios que te daban”.

Eduardo Jozami, Director Nacional del Centro Cultural Haroldo Conti, presente en la actividad, afirmó a Nuestras Voces que la convocatoria es importante porque las palabras de Darío Lopérfido “no sólo son un disparate que no se sostiene de ninguna manera sino que, además, es una ofensa a los organismos y movimientos de Derechos Humanos y a toda la gente que en la Argentina cree en la necesidad de seguir adelante con las políticas de memoria, verdad y justicia”.

La lectura del documento, a medias

El humorista y periodista Conrado Geiger comenzó con unas breves palabras: “Primero que nada queremos agradecerle a Darío Lopérfido que nos haya juntado a todos hoy acá, que nos ayude a unificar ideas”, ironizó. Luego, dio lugar a la lectura del documento firmado por todos los integrantes de la Mesa. En él se narran las amenazas que hoy aquejan a las políticas en materia de Derechos Humanos que fueron llevadas a cabo en los últimos años y que “han sido reconocidas por los tres poderes del Estado, validadas por el sistema jurídico de la Nación a partir de sentencias de la Corte Suprema de Justicia y ha merecido el reconocimiento de organismos internacionales”,

El documento afirma que “las políticas de Memoria, Verdad y Justicia han pasado a formar parte del patrimonio cultural de nuestro pueblo y constituyen una marca de identidad que enlaza nuestra historia con el presente y nuestro futuro.” Y exige así, que no puedan ser banalizadas de modo alguno. Además, hace referencia a la editorial publicada por el diario La Nación, en donde se pretendió “retrotraernos a la falaz teoría de los dos demonios”.

El documento no logró llegar a su fin. Mientras era leído por una representante de la Asociación Familiares de los 12 de Santa Cruz, alguien debió tomar el micrófono y pedir que se evacúe el salón.

“En consonancia con lo que está planteando en el documento, este tema de violencia creciente, hay una amenaza de bomba en este momento. Es una situación que está creciendo, que arrancó con los dichos de Darío Lopérfido, los cuales denunciamos y, por supuesto, nos vemos obligados a evacuar”.

Si bien no habían recibido amenazas en las últimas tres semanas, el predio tuvo que ser desalojado 58 veces en lo que va del año por situaciones similares. Además, esta mañana, la ex ESMA amaneció con pintadas y las diversas agrupaciones recibieron mensajes violentos a través de redes sociales.

Aún así, el encuentro tuvo lugar en la esquina de de Avenida Libertador y Comodoro Rivadavia Martín. Sin equipo de audio y con algunas sillas improvisadas para los más adultos se leyeron las diversas adhesiones a la creación de esta Mesa, que buscará desarrollar diversas actividades para exigir la renuncia del ministro.

La lucha sigue en la calle

El primero en tomar la palabra fue el director y dramaturgo Claudio Tolcachir: “Estamos acá porque tenemos que impedir que se vuelva natural este discurso. Más allá de esta persona (NdR. en referencia a Darío Lopérfido) es el símbolo del intentar que se vuelva natural esta lógica, que no llame la atención pensar de esta manera, cuando se había vuelto natural tener respeto por nuestra identidad y por las luchas. Para las abuelas y para todos, vamos a sostener las banderas y no vamos a permitir que se vuelva natural banalizar y decir semejantes hijaputeses y mucho menos de parte de un ministro y un gobierno”, aseveró enfático.

Además, leyó unas palabras del actor y director Alfredo Arias, quien afirmó que “lo que se está reclamando es que nuestra historia trágica sea tratada con responsabilidad máxima, fuera y lejos de comentarios en contextos banales y perjudiciales a nuestra identidad”.

Por su parte, el biólogo  Alberto Kornblihtt, hizo saber a todos los presentes que la ciencia también es parte de la cultura y advirtió: “Estamos viviendo una restauración conservadora que, mas allá de las medidas políticas, económicas y sociales, ha venido a atacar los valores que hemos conquistado y reconquistado durante los últimos doce años. Esta restauración pretende, como si quisiera hacer un escarmiento – y las palabras de Lopérfido van a eso -, tergiversar los hechos históricos, borrar toda huella de dignidad y adormecer consciencias”. Luego de recibir aplausos, el Doctor dijo que

“este gobierno parece querer anular las contradicciones de clase por decreto, como si todos pudiéramos ser felices, ricos y pobres, sin ninguna consecuencia respecto de las medidas que se están tomando”.

Eugenio Zaffaroni, ex integrante de la Corte Suprema de Justicia, envió una carta que fue leída en este mismo espacio. El texto confesó: “Creo que toda minimización de lo sucedido en la dictadura es una afrenta a la magnitud de la barbarie, que con mucho esfuerzo ha logrado instalarse en nuestro pueblo. Podemos pelearnos, discutir, incluso darnos puñetazos – aunque no sea nada sano ni aconsejable – pero el pueblo sabe que hay límites infranqueables impuestos por la humanidad, que no son cuestiones contables.

No se trata de hacer contabilidad cadavérica sino medir la magnitud de la atrocidad criminal. Cada persona es un infinito no son números”.

Alejandra Darín, presidenta de la Asociación Argentina de Actores, resumió su adherencia en una frase de José Saramago: “Lo contrario del neoliberalismo es la conciencia”. Y afirmó que este espacio que está surgiendo está  “indudablemente del lado del amor, del lado del respeto y de la paz y de defender los derechos que todos tenemos”.

Luego, leyó unas palabras enviadas por el dramaturgo Mauricio Kartún, que rezaban: “El campo de la cultura se funde inevitablemente con el de los Derechos Humanos. La actividad y el pensamiento de artistas y otros agentes culturales esta siempre tan intrincada en la de esos derechos que es imposible saber muchas veces cuando y donde empieza y termina la una y la otra. Seguramente, por eso el rechazo unánime que las lamentables declaraciones del ministro Lopérfido generaron en nuestro medio. Es tan grande la distancia que eso pone entre el funcionario y la enorme mayoría del sector activo de su función que resulta al menos muy difícil imaginar que el necesario sentido de nexo de su cargo pueda cumplirse: que su función, funcione”.

Además, en su carta aclaró que “solicitar la renuncia del ministro no es un acto de venganza ni mera reivindicación. Es pedir una relación necesaria y creativa, sin la cual ninguna de las partes podría crear territorio común, o sea, comunicarse”.

Eduardo López, secretario gremial de CTERA, trajo a la memoria las renuncias solicitadas por su gremio: la de Abel Posse – quien fuera ministro de Educación de la Ciudad – por estar vinculado con la dictadura, y la renuncia de Alfredo “Fino” Palacios -ex jefe de la policía de Macri – por encontrarse vinculado a las causas de la AMIA.  Afirmó, además, que las escuelas y los docentes “tienen ética, tienen moral y no aceptamos la continuidad de Darío Lopérfido” exigiendo así la renuncia del ministro, que también se encuentra a cargo de la dirección artística del Teatro Colón.

Se trató de una inauguración con numerosas adhesiones. Se escucharon las palabras de Lita Boitano, quien recordó la entrega de más de 30.000 firmas entregadas al Jefe de Gobierno porteño, Horacio Rodríguez Larreta, exigiendo la renuncia del ministro. La adhesión de     Gabriela Alegre, ex legisladora porteña (FpV) que habló en nombre de la madre de plaza de mayo Taty Almeyda – presente pero víctima de una disfonía, Giselle Tepper en representación de H.I.J.O.S. Además, se leyó la adhesión de  María Adela Antokoletz, Pedro Kesselman, la Comisión Vesubio y Puente 12, Federico Montero de FEDUBA, Pablo Limarzi de la Asociación de Docentes de la UNA, Itai Hagman del Movimiento Popular Patria Grande y el Observatorio Hispano Argentino de Madrid, entre otros cientos de movimientos y personalidades que se han sumado a la lucha.

No son hechos aislados

El Dr. Luis H. Alén, subsecretario de Derechos Humanos de la Nación hasta el 10 de diciembre pasado, contextualizó los dichos de Lopérfido. Para ello, enmarcó “las reuniones a escondidas del ministro de Justicia, Germán Garavano y el secretario de Derechos Humanos y titular de una cuenta de los Panamá Papers, Claudio Avruj,  con la conocida activista a favor del genocidio, Cecilia Pando.”

Es que los dichos del ministro de cultura porteño no se tratan de un hecho aislado: “incluimos también el reciente fallo de una sala en la cámara de casación absolviendo a los militares asesinos que fusilaron a los detenidos en capilla del rosario en 1974, manifestando que se había tratado de excesos y la nueva edición del Nunca Más, hecha por la Secretaría de Derechos Humanos, que extirpa el prólogo a la segunda edición, que en su momento escribieron Eduardo Luis Duhalde y Rodolfo Matarollo, donde quedaba en claro que se rechaza la teoría de los dos demonios”.

Lo mismo aseguraron desde la Liga Argentina por los Derechos del Hombre, quienes afirmaron: “nos encontramos frente a una disputa de sentido que nos quiere volver a poner en la teoría de los dos demonios” y desde la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos, en donde Miguel Monserrat se animó a decir que: “Quieren instalar la teoría de un sólo demonio: descalificar la protesta social del pueblo y exaltar eso como el demonio, minimizar y eludir la responsabilidad que tienen en el terrorismo de estado y en el genocidio que se ha practicado en nuestro país. Esto tenemos que denunciarlo compartiendo el excelente comunicado. Son la máxima expresión del cinismo, tenemos que decir que no.”

Además, el Dr. Luis Alén dijo a Nuestras Voces: “Es una política que intenta retrotraernos a momentos tristes de la historia de nuestro país, donde existía la impunidad, donde los torturadores y los asesinos caminaban en libertad. Eso es lo que se están buscando, porque de alguna manera quienes apoyaron el golpe de 1976 son los mismos sectores que hoy apoyaron a Mauricio Macri y eso es lo que significa: quieren dar una vuelta al pasado y no lo vamos a permitir”.

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El pueblo, también presente

Entre los cientos de referentes de la cultura y los derechos humanos, se encontraban también ciudadanos que se hicieron el tiempo necesario para participar de la actividad. Mirta y Oscar, ella jubilada y él abogado, nos dijeron: “que un tipo como Lopérfido este en el gobierno y no pase nada es terrible. Merecería el repudio total, tendría que haber mucha más gente de la que hay. Nosotros tratamos siempre de participar, están en juego nuestros derechos”.

Ricardo Weinmann, es docente de Historia en la Escuela Normal 10, y nos comenta que aún recuerda cuando en su escuela comenzaron a colocar las baldosas de la memoria: allí desaparecieron trece personas durante la dictadura cívico-militar. Además, coordina en su escuela el proyecto Jóvenes y Memoria, lo que lo mantiene cerca de la Casa de la Militancia ya que allí tanto él como sus alumnos reciben capacitaciones varias.

Participaron también, docentes y estudiantes de la Escuela Metropolitana de Arte Dramático, alumnos de la Escuela de Música Pupular y referentes de Teatro por la Identidad , entre otros.

Integridad: Cultura y Derechos Humanos

El acto tuvo que dar su fin en las inmediaciones del predio, que debió ser evacuado por amenaza de bomba. Sin embargo, tanto los referentes de la cultura como los organismos de derechos humanos, poseen la experiencia necesaria para dar lucha y ganar esta batalla: una más entre las tantas a las que los enfrenta el macrismo.

Los trabajadores de la cultura, los organismos de Derechos Humanos y todos aquellos que inauguraron ayer la Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos forman parte del saber popular y se configuran como eternos constructores de sentido.

El periodista y abogado Pablo Llonto envió una carta en la que rezaba:”(Lopérfido) pretende otro exterminio: el de la memoria de nuestros compañeros, como ayer y como siempre no podrá, y pronto, muy pronto, tendrá que irse. Chau Lopérfido”.

Chau.

@malaumanfre

Chau Lopérfido | Nuestras Voces

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Un comentario en “Chau Lopérfido | Nuestras Voces

  1. Que se vaya de una vez por todas, le gusta ser bapuleado, despreciado y odiado, puede ocupar un puesto mas escondido, donde no se vea su fea cara y sus mas feos pensamientos y sentimientos..o como otros se cree que es el dueño del teatro colon?? Que quede al frente alguien referente a la musica clasica y con mas sensibilidad, que milicos no queremos en nuestro amado teatro..

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