El frío porteño se adueñó del escenario del Colón – 15.06.2016 – LA NACION

El frío porteño se adueñó del escenario del Colón
Pablo Kohan PARA LA NACION Miércoles 15 de junio de 2016
El frío polar que se extendía duro sobre Buenos Aires, de algún modo se metió dentro del Colón y sobrevoló invicto por arriba del escenario y por sobre las plateas y las alturas del teatro a lo largo de todo el concierto del Jerusalem Chamber Music Festival.

Es que el ensamble ofreció corrección, una impecable y cabal perfección, pero no avanzó hacia otros terrenos, esos más complicados que tienen que ver con expresión, intensidades emocionales (clásicas, románticas o más contemporáneas) y, en definitiva, con la interpretación artística. Sus cuatro integrantes son muy buenos músicos, pero, como fuere, no alcanzan a conformarse como un conjunto que maraville o que encienda chispas, sorpresas o pasiones.

El programa escogido por el conjunto tampoco resultó el más atractivo. Un mosaico de obras muy distantes temporal y estéticamente unas de otras proponía un paseo por un obra temprana de Beethoven, un muy austero de emociones (pero sólidamente construido) cuarteto neoclásico de Hindemith, Contrastes, el maravilloso trío con el cual Bartok ingresó a Nueva York, en 1940, y, por último, el Trío en Si bemol mayor de Schubert. En sí mismo, un zigzag un tanto extraño, pero que, en definitiva, hubiera generado mucho interés si hubiera gozado de interpretaciones que hubieran despertado mayor atención.

El Trío Op. 11 de Beethoven es una obra escrita en la última década del siglo XVIII. Si bien Beethoven todavía no había sorprendido a los vieneses con las irrupciones y los desmadres que irían minando el equilibrado paradigma del clasicismo, tampoco es una obra de cortesías o de meras galanuras. Tal vez en la búsqueda de ese perfil tan único y conflictivo estribe una de sus mayores dificultades. Como fuere, la urbanidad primó por sobre cualquier rapto emocional. Si bien el trío se ajustó en un todo a esas cortesías, pareció ser que lo que determinó ese estilo general fue la falta de una mayor personalidad y presencia por parte del piano, como ente aglutinador, fundante y motivador.

El ingreso de la violinista rumana Mihaela Martin, para conformar la única obra en la cual los cuatro integrantes tocaron juntos, le dio mayor presencia al ensamble. Con todo, ese empuje inicial se fue diluyendo conforme avanzaba el cuarteto de Hindemith, una obra extensa, escrita justo antes del comienzo de la Segunda Guerra Mundial y distante tanto de la experimentación de sus comienzos como de los principios que había enarbolado en la década anterior, la de la Gebrauchsmusik o, literalmente, Música de uso. Si la obra, en sí misma, no ofrece fascinaciones palmarias, la interpretación se diluyó en la ya consabida corrección.

En la segunda parte, sorprendió con otra actitud el clarinetista israelí Chen Halevi. Pero, al mismo tiempo, se sumió en una actitud más displicente la violinista en tanto que Bashkirova continuó con su tarea impecable en sus aspectos técnicos pero constante en su ubicación en un segundo plano. Por último, el Trío en Si bemol mayor de Schubert tampoco logró una concreción atrapante. Bello de belleza superior, la obra pasó más clásica que prerromántica, sin despertar ningún deslumbramiento especial.

Apenas finalizado el concierto y aún con los músicos saludando sobre el escenario, el público comenzó a abandonar presuroso el teatro. Las toses que habían abundado incluso durante el transcurso de las obras y no sólo en los intermedios fueron testimonio de un desinterés que no pudo ser alejado. No hubo ovaciones, y el aplauso, casi de compromiso, no motivó ninguna pieza fuera de programa.

Jerusalem Chamber Music Festival / Con: Elena Bashkirova, piano y dirección; Chen Halevi, clarinete; Mihaela Martin, violín; Frans Helmerson, chelo / Programa: Beethoven: Trío para clarinete, chelo y piano, Op. 11, “Gassenhauer”; Hindemith: Cuarteto para clarinete, violín, chelo y piano; Bartok: Contrastes, Sz 111; Schubert: Trío en Si bemol mayor, D 898 / Mozarteum argentino / Teatro Colón / Nuestra opinión: Bueno.

El Jerusalem Chamber Music Festival en un concierto correcto, pero sin alma

El Jerusalem Chamber Music Festival en un concierto correcto, pero sin alma. Foto: Mozarteum Argentino

El frío porteño se adueñó del escenario del Colón – 15.06.2016 – LA NACION

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