Tiempo de Música : Elogio a la performance

El Ensemble Modern en el Teatro Colón : Elogio a la performance
El destacadísimo grupo alemán se presentó en el ciclo Colón Contemporáneo junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, con un programa estimulante para todos los sentidos.

Por Luciano Marra de la Fuente

El Ensemble Modern, junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires dirigida por Pablo Rus Broseta,
intepretando Kraft de Magnus Lindberg, Colón Contemporáneo, 2016

ENSEMBLE MODERN. ORQUESTA FILARMÓNICA DE BUENOS AIRES. Dirección musical: Pablo Rus Broseta. Concierto del jueves 9 de junio de 2016 en el Teatro Colón, en el marco del ciclo Colón Contemporáneo. Nina Janßen-Deinzer, clarinete. Saar Berger, corno. Valentín Garvie y Sava Stoianov, trompetas. Uwe Dierksen, trombón. Hermann Kretzschmar, piano. Rumi Ogawa y Rainer Römer, percusión. Giorgos Panagiotidis, violín. Michael M. Kasper, violoncello. Dominik Kleinknecht, diseño sonoro. Músicos argentinos invitados: Sergio Catalán, flauta y piccolo; Carla Dipp, oboe; Federico Landaburu, clarinete bajo; Daniel La Rocca, fagot y contrafagot; Elías Gurevich, violín; Silvina Álvarez, viola; Facundo Ordoñez, contrabajo. Magnus Lindberg: EXPO, para orquesta (primera audición local) / Kraft, para quinteto solista y orquesta (primera audición local). Marcos Franciosi: Madrigal Nº 3 (Las Manos), para ensamble (primera audición local, encargo del Teatro Colón y el Ensemble Modern). Vito Zuraj: Runaround, para cuarteto de metales y ensamble (primera audición local).

La experiencia de la música en vivo siempre es única, tanto por la inmaterialidad de su sustancia que se pierde en el tiempo, como por la impronta personal que cada instrumentista puede darle a una misma obra. Esto siempre fue así, pero en el siglo XX se incrementó aún más esa dimensión interpretativa, un factor que incluso se pautó en la composición misma de las obras. Mauricio Kagel, por ejemplo, cuando definía a sus obras como “teatro instrumental”, explicaba que “lo importante es que la acción sucede con los instrumentos en la mano. La acción de producir música se convierte en un hecho teatral”.

La tercera propuesta de este año del ciclo Colón Contemporáneo pareciera que se regodeó en ese concepto, más aun contando con la actuación de uno de los grupos instrumentales de música contemporánea más destacados de todos los tiempos, el alemán Ensemble Modern, al que se le unieron una selección de músicos argentinos y la misma Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, dirigida por el español Pablo Rus Broseta. Los tres autores del programa presentado a comienzos de junio, provienen de diferentes lados del mundo y pertenecen a diferentes generaciones, el finlandés Magnus Lindberg (1958), el argentino Marcos Franciosi (1973) y el esloveno Vito Zuraj (1979), sin embargo los une esa manera de hacer música, donde cada obra es única a través de la interpretación de determinados músicos.

El sonido amplificado del agua adentro del clarinete bajo de Nina Janßen-Deinzer en Kraft (1985) de Magnus Lindberg, hoy podría ser reemplazado con la grabación de ese efecto sonoro, pero es toda la ceremonia que realizó la magnífica clarinetista del Ensemble para generar ese sonido lo que hace que la pieza del finlandés sea tanto demandante como virtuosa. La obra que ocupó la segunda parte del programa, fue la primera que el autor escribió utilizando una computadora, permitiéndole controlar el ritmo y los procesos armónicos. Así, a lo largo de casi media hora, se suceden diferentes eventos rítmicos y armónicos, gestos y procesos temporales, que a su vez son amplificados con una puesta espacial particular.

Más allá de esta manera de composición aparentemente fría, la exigencia corporal que le impone Lindberg a los cinco solistas —un cellista, un pianista, un clarinetista y dos percusionistas, que a su vez también tocan variados complementos— y a algunos grupos de la orquesta, genera una calidez y espontaneidad propia del vértigo de la performance, tanto en el escenario como en la misma sala por la que se desplazan. Paralelamente, la actitud del público, al tener que responder a los distintos focos de atención sonora, vivenció una experiencia sensorial bastante diferente a la tradicional. Toda esta parafernalia escénica no privó de momentos de inquietante belleza musical, como por ejemplo el motivo descendente los tres piccolos o el golpeteo de tres tam-tam en lugares diferentes de la sala, el acompañamiento estático de toda la orquesta, el ya mencionado momento de agua en el clarinete bajo, el golpe de cuatros platos suspendidos que envolvieron la platea o las líneas del tutti en el stacatto final.

El Ensemble Modern interpretando Madrigal N° 3 (Las manos) de Marcos Franciosi, Colón Contemporáneo, 2016

En la primera parte del concierto, previamente se habían interpretado tres obras. Conociendo algunas de sus piezas, el haber convocado a Marcos Franciosi para componer una obra para este programa específico fue sumamente certero. Madrigal N° 3 (Las manos) no es tan teatral como las anteriores —me viene a la memoria ahora Welcome Invasor (2011), para un percusionista, un invadido, dos escaleras y un banquito—, pero sin dudas es un desafío tanto individual como concertante, para los ocho instrumentistas que requiere —violín, violoncello, clarinete, corno, trompeta, trombón, piano y percusión—, y que aquí encontró en los integrantes del Ensemble Modern a los intérpretes ideales.

Desde el ataque de la trompeta piccolo del comienzo, que se enmascara rápidamente con el clarinete y luego con las cuerdas, hasta las frases repetidas en diminuendo del final, su discurso es un devenir que contrapone actividad con estatismo, expuesto de manera fluida y donde predomina un motivo ascendente y descendente con algunas mesetas donde cada instrumentista tiene su momento de lucimiento. Se exploran todas las posibilidades técnicas de cada uno de ellos más la utilización de algunos recursos no tradicionales para generar sonoridades —el soplido de la boquilla del clarinete o el golpe de las cuerdas del piano, por ejemplo—, además de contar con una parte para percusionista sumamente virtuosa en un set complejo y vistoso. El sonoro frullato del saxo barítono —tocado por la clarinetista— que sostiene a los metales asordinados y los golpeteos de los platos, por ejemplo, fue uno de los tantos bellos momentos que contiene esta intensa partitura.

También fue intensa la interpretación de Runaround (2014) de Vito Zuraj, una obra concertante para cuarteto de metales y ensamble. Pensada para que los cuatro solistas actúen en el escenario con el set de percusión detrás de ellos y que cinco grupos instrumentales (integrados por un instrumento de cuerda y otro de viento) rodeen al público, la versión ofrecida esta vez se realizó toda desde el escenario.

El centro fue, sin dudas, el progreso interpretativo de los cuatro instrumentistas, Saar Berger, Valentín Garvie, Sava Stoianov y Uwe Dierksen, que fueron desde el toque más tradicional de cada instrumento a la generación de sonido sólo a través de sus boquillas. La propulsión rítmica del contrabajo, muy bien interpretado por el argentino Facundo Ordoñez, le dio el swing del jazz que Zuraj tomó como punto de partida para su obra. Hacia el final de la obra se generó una doble sensación de vértigo y diversión a partir de las sonoridades y virtuosismos de los solistas, una verdadera competencia, bien teatral, que fue bien acompañada por el ajustado grupo de músicos argentinos y del propio Ensemble Modern.

El Ensemble Modern, junto a músicos argentinos, en Runaround de Vito Zuraj, Colón Contemporáneo, 2016

El programa había comenzado con otra obra de Magnus Lindberg que hizo contraste con todo lo que se escuchó luego. EXPO (2009) es una pieza que se ajusta a los cánones de interpretación del repertorio tradicional para gran orquesta: fue muy bien ejecutada por la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, bajo el gesto preciso de Pablo Rus Broseta, que alcanzó un alto nivel de ensamblaje, logrando contrastes de dinámicas y tempi bien precisos.

El estimulante recorrido de esta nueva propuesta del Colón Contemporáneo fue único, gracias al virtuosismo del Ensamble Modern junto a la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, los músicos argentinos invitados y la dirección de Pablo Rus Broseta. Lograron que este concierto se transforme en una gran performance teatral y sonora, irrepetible para todos los sentidos y donde indudablemente la acción pasó con los instrumentos en la mano.

Luciano Marra de la Fuente
editor@tiempodemusica.com.ar
Julio 2016

Imágenes gentileza Teatro Colón / Fotografías de Arnaldo Colombaroli
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Publicado el 05/07/2016

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