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Triste, solitario y final
Por Anabella Arrascaeta | 6 de julio de 2016
Con el correr de las horas, la renuncia del ministro de cultura porteño Darío Lopérfido se transformó en mucho más que un rumor de Twitter. Ni los voceros del gobierno pueden desmentirlo.

Los medios amigos publicaron su renuncia en condicional.

Y distintas fuentes confirmaron que les ofrecieron ser los sucesores del cargo.

El fin de su mandato hasta parece tener fecha: el próximo lunes, después de los festejos del Bicentenario.

Un tiempo más o un tiempo menos, lo cierto es que no es la primera vez que circula el rumor de su renuncia, que es al fin el pedido de todos los organismos de Derechos Humanos, encabezados por Estela Carlotto y Abuelas; Adolfo Pérez Esquivel y el SERPAJ; Madres de Plaza de Mayo, HIJOS; directores de teatro, artistas, músicos, pintores y docentes.

El mundo del arte y la cultura hispanoamericana repudia a Lopérfido y pide su renuncia.

Este grito colectivo se volvió carne el pasado 14 de junio en una “Mesa de Acción de Cultura y Derechos Humanos” para coordinar las acciones en pro de la renuncia del ministro. Y hace apenas seis días ocurrió el último escrache público a Lopérfido durante la inauguración de una sala junto al jefe de gobierno, Horacio Rodríguez Larreta (quien le habría soltado la mano) y Jorge Telerman (uno de los que suena como candidato a sucederlo).

Uno de los portavoces del mundo de la cultura argentina, Víctor Heredia, cree que la renuncia es “lo más prudente que puede hacer”. Por qué: “No se puede ofender a la memoria, la justicia y la lucha que nos dio esta democracia. Me comí dos exilios, como muchos de mis compañeros, estuve en listas negras, fui censurado por la dictadura. Me ofende personalmente: me ofende como familiar de desaparecido lo que ha dicho”.

Tras el escrache en dicha inauguración, el aún Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires redobló la apuesta: afirmó que durante la anterior gestión “compraron las voluntades de todos los fanáticos kirchneristas porque actuaban siempre los mismos”. Y dio, cobardamente, nombres: “Rita Cortese, Luis Machín, Alejandro Awada, Juan Palomino, Gustavo Garzón”.

Dos Asociaciones de actores salieron a respaldar a los colegas y a señalar la persecución ideológica que entabló el ministro: “Lamentablemente se ha desbocado nuevamente, esta vez para agredir trabajadores, y ha hecho otro gesto que en vez de defender la cultura desde el cargo que le confirieron, la ataca como ya lo hizo en el pasado integrando un gobierno que la avasalló”, dice el comunicado, en referencia a su participación en el gobierno de Fernando De La Rúa.

Víctor Heredia tampoco pierde el eje: “Esta acusación espantosa la hace para intentar desviar la atención del tema central que fueron sus dichos sobre los desaparecidos, lo que es imperdonable desde todo punto de vista”. Y continua: “Tengo compañeros que son intachables, que han luchado por la memoria, por la justicia, que han acompañado a Abuelas, a Madres, desde Teatro por la Identidad, desde donde pudieron.

Él se siente con derecho a discriminarlos porque tiene un cargo político, pero los cargos políticos en democracia son para rendirle cuentas y homenaje a la democracia, no para destruirla”.

¿Cómo se imagina a un nuevo ministerio de cultura? Heredia tiene un espejo: “Me imagino un Ministerio de Cultura tal cual lo vi: me parece extraordinaria la tarea que llevó adelante Teresa Parodi. Es una pena que se intente minimizar, destruir y manchar con sugerencias de tipo económicas sobre la corrupción una tarea que fue extraordinaria. Se hicieron cosas increíbles. La cultura, el arte, la música en los últimos 40 años en Argentina cumplieron un rol que todavía continúa, independiente de lo que suceda. Ese rol es el de decir la verdad. Por eso pedimos la renuncia de este hombre”.

La falta de gestión en su área deja a Lopérfido en evidencia.

Su condena, haberse metido con los derechos humanos.

Su error estratégico, seguir subiendo el tono, desbocado, delante de cada micrófono que se le cruza.

Su desbarranco, entonces, la última arremetida contra los actores y una sentencia nefasta: “No hablen de política, la política es compleja”.

Pez por la boca renuncia.

@aniarrascaeta

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