Drama de alto impacto

Clarin.com | Extra Show | Música | 13/07/16
Drama de alto impacto
Die Soldaten. En carácter de estreno iberoamericano, la ópera de Zimmermann subió en el Colón en una magistral realización.

Bestiario humano. Diseño de Enrique Bordolini para la gran puesta en escena de Pablo Maritano. Foto: Arnaldo Colombaroli.

Bestiario humano. Diseño de Enrique Bordolini para la gran puesta en escena de Pablo Maritano. Foto: Arnaldo Colombaroli.

 

Federico Monjeau fmonjeau@clarin.com

Hay autores cuya visibilidad queda algo fuera de foco, como si hubiesen nacido un poco antes o un poco después de tiempo. En Alemania fue el caso de Karl A. Hartmann (1905-1963), por ejemplo, un compositor extraordinario eclipsado entre la segunda escuela de Viena y la vanguardia de posguerra. Bernd Alois Zimmermann (1918-1970) nació diez años antes que Karlheinz Stockhausen, y esa sola década parece todo un mundo. Por lo pronto, la Segunda Guerra Zimmermann la padeció en el frente de batalla, y seguramente algo de esa experiencia tenga que ver con la composición de Die Soldaten (Los soldados), la ópera que acaba de subir en el Colón en carácter de estreno iberoamericano.

De todas formas, lo que enfrenta Die Soldaten no es la guerra, sino la miseria humana en general, y es difícil que la experiencia en el frente haya resultado más decisiva que la existencia del Wozzeck de Berg en la gestación de la ópera de Zimmermann. Die Soldaten podría considerarse como una continuación de Wozzeck, lo que se pone de manifiesto, antes que nada, en el nombre del personaje protagónico, Marie. Y aquí se hace presente de modo conmovedor el pequeño desfasaje histórico e ideológico de Zimmermann. Mientras la vanguardia de posguerra podía pensar Wozzeck como el último documento significativo de un género en extinción, para Zimmermann esa obra era algo auténticamente inspirador y el género operístico, algo que aún tenía mucho para dar.

En el mismo período en que Stockhausen compone Gruppen, Zimmermann se enfrasca en Die Soldaten, que escribió entre 1958 y 1963. Previsiblemente, la ópera está basada en una serie de doce sonidos, y no es poco lo que tiene en común con la filosofía orquestal de Gruppen: en la espacialización del sonido, en la multiplicidad de estratos, en la abundante percusión, pero también en una forma evolutiva y un dramatismo sinfónico poco común entre los serialistas de posguerra. Cabe agregar que en esta ocasión el director Baldur Brönnimann y la Orquesta Estable concretaron todo esto con una precisión y una visceralidad impresionantes.

Si desde el punto de vista orquestal costaba creer lo que se estaba oyendo el martes en un teatro de ópera como el Colón, lo que se vio no resultó menos estremecedor. Apoyado en un extraordinario diseño escenográfico de Enrique Bordolini, el régisseur Pablo Maritano traduce la multiplicidad de unidades de lugar y tiempo que se plantea en el original del visionario Jakob Lenz en una estructura de gran significación dramática y estética: mezcla de hotel, cafetería, monoblock, con las habitaciones a la vista, que gira y se desdobla en diferentes perspectivas: un sórdido bestiario, representado con un virtuosismo magistral.

La realización se completa con un elenco de primera, que encabezan Susan Elmark (Marie), Julia Riley (Charlotte), Noemí Nadelman (Condesa), Tom Randle (Desportes), Leig Melrose (Stolzius) y Santiago Ballerini (El joven conde). wLa realización se completa con un elenco de primera, que encabezan Susan Elmark (Marie), Julia Riley (Charlotte), Noemí Nadelman (Condesa), Tom Randle (Desportes), Leig Melrose (Stolzius) y Santiago Ballerini (El joven conde).

FICHA

Die Soldaten

Autor Bernd Alois Zimmermann Director Baldur Brönnimann Régisseur Pablo Maritano Escenografía y luces Enrique Bordolini Sala Teatro Colón, martes 12, Gran Abono. Repite días 15, 17, 19 y 20. Calificación Excelente.

Una larga preparación

El período de ensayos de Die Soldaten abarcó del 21 de marzo al 10 de julio. El Colón pudo realizar este régimen de ensayos debido a que el título anterior, Dido y Eneas, estuvo a cargo de una compañía alemana y los cuerpos locales se mantuvieron abocados a la ópera de Zimmermann, que requiere un esfuerzo gigantesco. Las lecturas de la Orquesta comenzaron en junio y llegaron a un total de dieciocho, las nueve primeras dirigidas por Santiago Santero y las nueve restantes por Brönnimann. Hubo ocho ensayos preparatorios para un grupo de 12 percusionistas, a cargo de Diego Ruiz. Se convocó a Mauro Zannoli para realizar el diseño sonoro y espacialización de la pista electrónica. El sistema comprendió 28 parlantes distribuidos alrededor del público en cuatro niveles de la sala, dos de de ellos escondidos dentro de la araña. Se emplearon 100 instrumentos de percusión, varios adquiridos para la ocasión.

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