Abono Azul | Teatro Colón

Abono Azul (Barenboim, Argerich, Kaufman, WEDO, 6 funciones)
Palco bajo y balcón central: $ 121.680
Platea: $ 20.280
Cazuela centro: $10.140
Tertulia centro: $7.020…
Paraíso de pie: $750

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Barenboim-WEDO: Precios

Barenboim-WEDO
Precios de los sobrantes para funciones individuales: solo las funciones del 24 de julio (WEDO-Barenboim Wagner-Schonberg-Boulez), 4 de agosto (solistas de la WEDO, concierto de cámara) y 7 de agosto (WEDO-Barenboim Wagner-Beethoven-Schonberg). SIN MARTHA ARGERICH
Platea: $3040
Palcos: de $3040 a $710
Cazuela: $1520
Tertulia: $1050…
Galería: $760
Paraíso: $510
Entradas de pie agotadas

Sobrantes de Abono Estelar: PRECIOS

Barenboim-Argerich-WEDO
Precios de los sobrantes de Abono Estelar
Platea: $14.200
Palcos: de $85.200 a $13.400
Cazuela central: $7.100…
Tertulia central: $4.950
Galería central: $3.550
Delantera de Paraíso: $2.400
Entradas de pie: cazuela y tertulia $600, paraíso $500

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Hostnews Traveller – Diario de Turismo | Salen a la venta las entradas para conciertos de Argerich y Barenboim en el Colón

Hostnews Traveller – Diario de Turismo |
CONCIERTOS
Salen a la venta las entradas para conciertos de Argerich y Barenboim en el Colón
Publicado: 04/06/2015
Tras la finalización de las etapas de renovación y venta de abonos correspondientes, a partir de hoy se podrán adquirir localidades para los conciertos de la segunda edición del Festival de Música y Reflexión, protagonizado por los músicos argentinos y la West-Eastern Divan Orchestra.

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No quiero ser juzgado, si puedo ser amado.: El vespertino de las parcas. Diario del Colón (2015) I

No quiero ser juzgado, si puedo ser amado.: | 27.3.15
El vespertino de las parcas. Diario del Colón (2015) I
Hemos negado a la música el poder del desarrollo discursivo,
pero no le hemos negado la experiencia del tiempo vivido.
Vladimir Jankélévitch
Supongo que todos los padres (y madres) deben tener un momento de melancolía con respecto a sus hijos. A mí me ocurre, por ejemplo, cuando dejo a mi hija más pequeña en el jardín. No siento melancolía precisamente ahí, sino cuando, de casualidad (porque voy a avisarle algo a la portera, porque una maestra viene a traer a otro niño al grupo de padres que esperamos en el ombú de la entrada), alcanzo a ver a mi hija sentada con los demás niños, seria, solita y en ronda: ahí, entonces, llega la melancolía, el cielo de los cuadros renacentistas más raros, el Giorgione, por ejemplo.

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