Una mirada a lo que ofrece la vidriera contemporánea actual – 17.09.2015 – lanacion.com

Jueves 17 de septiembre de 2015 | Publicado en edición impresa
Tendencias
Una mirada a lo que ofrece la vidriera contemporánea actual
La creación de música escénica, el uso de tecnologías y la mixtura de lenguajes y herramientas definen el panorama
Por Mauro Apicella | LA NACION
La música contemporánea gana espacios en la ciudad de Buenos Aires a ritmo discreto pero firme. La mayoría de las veces impulsada por dependencias estatales -es muy difícil que un privado asuma el riesgo económico de producir este tipo de espectáculos- se generan producciones de ópera y se encargan obras en la órbita del Ministerio de Cultura de la Nación y por el lado local hay espacios en el Teatro Colón, como el ciclo contemporáneo y el CETC.

También la Usina del Arte y el Centro Cultural Kirchner tienen programación al respecto para ofrecer de manera gratuita. Pasado mañana y el domingo, tendremos la posibilidad de contrastar dos piezas dentro del V Ciclo Iberoamericano de Ópera Contemporánea. Oda a Napoleón (escrita por Arnold Schönberg en 1933) y L’officina della resurrezione (compuesta por Fabián Panisello, en 2013).

¿Por qué sucede todo esto? Porque la música contemporánea ha dejado de ser una expresión de guetos. Y aunque no llegue a públicos masivos, abre sus puertas a otro tipo de oídos. Como toda expresión que hace ruido, también genera rechazos. Quienes leen habitualmente las cartas de lectores de LA NACION son testigos de los embates de algunos plateístas del Colón contra las óperas nuevas, o contra las puestas novedosas. Una de las más recientes fue Quartett, de Luca Francesconi. Más allá de las quejas, de poco sustento si se tiene en cuenta que el Colón es un teatro estatal y su producción debe tender a cierta pluralidad, lo interesante es ver qué tipo de obras se producen en estos tiempos.

Leé también: ¿De qué hablamos cuando hablamos de música contemporánea?

¿Existe una música académica del siglo XXI? ¿Hay que llamarla contemporánea? Se presentan, al menos, cuatro vectores que pueden dar un panorama. En primer lugar, la probabilidad de que el nombre “contemporánea” sea obsoleto. Luego hay que tener en cuenta que la nueva producción está atravesada por la tecnología y la mixtura de lenguajes y herramientas. Además, surge una tendencia cuantitativa hacía la creación de música escénica. Tres especialistas opinan al respecto.

Juan Ortiz de Zárate

Compositor, docente y coordinador del área de música contemporánea del Ministerio de Cultura de la Nación

“No ha habido en la música contemporánea un claro quiebre entre el siglo XX y lo que va del siglo XXI. La última escuela propiamente dicha, con una clara estética, reglas a seguir y una teorización con sus sacerdotes y censores que dictaminaban acerca de lo correcto e incorrecto en el arte, fue el espectralismo francés. Luego de éste, solo surgieron estéticas personales que, aun teniendo una vigencia enorme y cantidad de epígonos, no dejan de serlo; la new complexity, de Ferneyhough, o la música concreta instrumental, de Lachenmann, son los dos ejemplos más obvios.”

“Lo que sí hay en el siglo XXI es una clara tendencia, que ya se evidenciaba en las últimas décadas del siglo pasado, de que las corrientes estéticas están cada vez más ligadas a -y condicionadas por- la tecnología. Ya no hay estilos (escuelas o estéticas personales) que se puedan autojustificar en términos puramente musicales. La electrónica ha llegado para quedarse. Electroacústica, cine, espacio (con el consecuente concepto de espacialización), video, luz, Internet, movimiento (y su captación digital) y elementos performáticos entre otros, son conceptos cotidianos en la creación actual, creación que aún llamamos «musical» por carecer de una mejor definición, pero que ya hace mucho dejó de ser solo eso.”

“Esta nueva realidad conlleva dos claras consecuencias. Por un lado tenemos la fusión de géneros. En la música de vanguardia ya no se puede hablar en términos de, por ejemplo, cuarteto de cuerdas, cuando cuatro instrumentos ejecutando una parte musical es apenas un elemento, a veces ni siquiera el principal, de una totalidad artística mucho más compleja. Por el otro, la vieja idea romántica del genio individual, el compositor que, dueño de su estilo y sus herramientas, crea en soledad, ha quedado en el pasado. Hoy en día cada vez más la creación «musical» es un trabajo en equipo. Desde técnicos de sonido que asisten al compositor hasta artistas (multimediales, cineastas, performáticos, etc) que trabajan en igualdad de condiciones con éste, todos se unen en función de un proyecto común. En definitiva, un baño de humildad.”

“Creo que no hay una obra verdaderamente paradigmática. Pero quizás podría mencionarse Quartett, Ahí tenemos música acústica, electroacústica, escena y video. Algo bastante completo, aunque la parte escénica es convencional (no es una performance)”.

Marcelo Delgado

Compositor, director, docente y Líder del conjunto Compañía Oblicua

“No veo un corpus de obras cuya especificidad (sea técnica o expresiva) denote una pertenencia de época. A mi entender, el presente siglo es todavía muy joven como para evaluarlo como tal, y sus energías son similares a las de las últimas décadas del siglo pasado. Luego de las últimas búsquedas sistemáticas fuertes (probablemente el espectralismo), no hubo otras instancias totalizadoras respecto del pensamiento musical; el siglo actual no ha producido ningún sacudón significativo y, por lo tanto, creo que seguimos en la fértil diáspora post-serial, que ha permitido infinitas líneas de invención liberadas del cepo estructural. El comienzo del siglo XX produjo una fuerte ruptura con el orden tonal y habilitó el surgimiento de dos líneas fuertes de creación: la que va por el lado del cromatismo (la Escuela de Viena, con Schoenberg, Webern y Berg), por un lado, y la que renueva el sistema usándolo de manera no funcional, más el agregado de elementos musicales exóticos al centralismo europeo (Debussy-Stravinsky). Al mismo tiempo, del otro lado del Atlántico, tanto Charles Ives como Henry Cowell inauguran una tradición experimental que tendrá su eclosión en la figura de John Cage. Es evidente que el siglo XXI no ha generado nada parecido.”

“Sin embargo, sí es posible percibir algunos rasgos que se han acentuado en los últimos años, siendo el más importante, a mi juicio, el de la interacción de los compositores con los artistas visuales del campo del video (de allí la profusión de video-óperas y otras formas de convivencia), la integración del instrumental eléctrico (guitarras, bajos, loops) al orgánico habitual, y cierta apertura por parte de algunos compositores a la hibridación de los procedimientos comunes en el campo de la música escrita con las prácticas provenientes de la músicas populares. En ese sentido,citaría a An index of metals, de Fausto Romitelli, como ejemplo de video-ópera y de la hibridación e integración de lenguajes y prácticas de diversas procedencias.

Martín Liut

Compositor, docente, Impulsor, entre otros proyectos, de Buenos Aires Sonora

“La principal diferencia con la música del siglo XX es que se está abandonando el monoteísmo de la ideología de la música «pura» que, en la Argentina, dominó al campo de la música contemporánea del siglo pasado. Lo nuevo lo encuentro en las prácticas musicales “impuras” que han proliferado a partir del siglo XXI como el teatro musical, las obras de cruce y diálogo horizontal entre contemporánea y diferentes géneros populares; el habernos atrevido a pensar en este campo también la relación entre música y política y la apertura al terreno inexplorado y en expansión que se conoce como «arte sonoro». La música contemporánea argentina ha sido el género musical que ha tenido los más fervorosos guardianes de sus fronteras para mantenerse químicamente «puros». Creo que ahora somos muchos los que planteamos reemplazar la idea de frontera por la de horizonte.”

“Actualmente no vemos vanguardias sino tendencias. La principal y más valiosa es producto de lo que llamaría la reconciliación entre los intérpretes y los compositores. Tenemos en los intérpretes a nuestros principales aliados y cómplices en la aventura de hacer música aquí y ahora. En la música de concierto, los procesos de hibridación de tipo horizontal y no jerárquico permiten solucionar y repensar la relación con lo propio en vez del viejo modelo del nacionalismo musical del siglo XX que fue mayormente una corriente elitista. Hay cruces con el tango, el folklore, el rock y la electrónica mucho más desprejuiciados. Escuché varias obras que podría definir como de este siglo. Pero para ejemplificar me quedo con tres obras escénicas: Cachafaz de Oscar Strasnoy, La pasión según San Marcos de Golijov y Aliados de Sebastián Rivas. Teatro musical, parodia, desvíos de la convención, hibridación de géneros y temática política son nuevos procesos para la música contemporánea argentina. Y si se me permite hablar de mi propia producción, modestamente, creo que Mayo, los sonidos de la plaza, la intervención sonora que hicimos en la Plaza de Mayo, en 2003, también debería empezar a ser pensada como un hecho nuevo, de este siglo. Significó «sacar los parlantes a la calle», pensar música y política.”.

lanacion.com |

Espectáculos

Una mirada a lo que ofrece la vidriera contemporánea actual – 17.09.2015 – lanacion.com

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Salir /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Salir /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Salir /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Salir /  Cambiar )

Conectando a %s